
como ya es costumbre en este su gustado espacio hoy toca contar mis aventuras en esto que la gente llama odiosamente la "fiesta de la carne".
al decir esto miles de imágenes grotescas se vienen a mi mente pura y santa como una avalancha nada hermosa de gente
bichi ataviada con exóticos antifaces moviendo sus carnes flácidas al ritmo de samba.
nada cercano a la realidad - gracias a dios - que vivimos año con año los patasaladas que tenemos la fortuna de tener nuestra residencia en este fantástico lugar. the city thatt -really - never sleeps.
desde hace ya algunos años atrás que empecé con este delirio de calentura en ese entonces llamado "insomniac" les he manifestado mi disgusto por esta fiesta regional donde reina la cerveza, los excesos, el confetti y mi bello puerto lindo y querido se convierte en algo asi como el
devil's playground costeño.
pero debo aceptar que esta vez la tantas veces autonombrada grinch del carnaval... carnavaleó.
si, una vez más.
ya sé que estarán diciendo que debería empezar a dejarme de tonterías y abrazar mi lado festivo y aceptar de una vez por todas que amo el carnaval y que me la paso muy bien haciendo actividades propias de cualquier hijo de vecino.
pero no, me niego rotundamente a aceptar esto como un hecho.
aclaro mi punto, juro que esta vez si llegaré a alguna parte, aunque acepto que la pasé bien debo dejar en claro que odio el carnaval y este carnaval no es la excepción para hacer una ridicula lista de las razones por las que puedo decir libremente que odio el carnaval y todo lo que lo rodea.
1. odio que cierren el malecón desde el valentino´s hasta olas altas desde 3 días antes para educar a la gente sobre las vías alternas que hay que tomar porque no importa que tú vivas en zona exclusiva del carnaval no puedes tener acceso a no ser que sea a patín.
2. odio que gente extraña venga a mi bello puerto a hacer desmanes como robarse nuestro venadito, orinar en las fachadas de nuestras casas y principales monumentos, matar, robar y demás actividades delictivas.
3. odio que el malecón y la plazuela machado se conviertan en una especie de basureros gigantes.
4. odio que se respire un aire de pueblo sin ley y que todo el mundo se estacione donde se le pegue la gana tumbando arboles, invadiendo cocheras o incluso dejando sus vehículos a media calle solo porque los policías están tan ocupados coordinando el evento principal que se olvidan que también hay miles de calles más que patrullar.
5. odio que las autoridades de tránsito no me hayan dejado subir a mi casa a ver el combate naval en mi carro porque no traía un maldito comprobante de domicilio y que mucho menos nuestros amigos pudieran subir en sus carros a nuestra casa... por lo que tuvimos que subir el cerro caminando como jesucristo en el via crucis y aunque no subí ni medio cuarto de cerro porque aprovechamos un ride porque mis stillettos bebe me estaban matando -literalmente- y mis pobres pies es hora que no me perdonan este hecho.
6. odio vivir en zona carnavalera.
7. odio caminar como cualquier mortal.
8. odio que el ambiente de carnaval sea altamente contagioso y que haya terminado seducida por el placer mundano y haya sucumbido a las mieles del carnaval como cualquier mortal celebrando dos días de fiesta -sábado y domingo-.
9. odio trabajar en una empresa mexiquense a la cual le da igual que sea nuestra fiesta regional, y que seamos demasiado festivos en este puerto por lo que el lunes tuve que ir a laborar en condiciones críticas debido a la alta ingesta de alcohol para mi pequeño organismo... mientras todos los demás que trabajan para empresas locales celebraron lunes y martes con bombo y platillo sufriendo mi mismo infierno - o tal vez peor- hasta el miércoles.
en fin, pese a mi terror y rechazo a disfrutar abiertamente de la fiesta del carnaval la pasé muy bien.
gracias a dios hay lorna y santo y la panga y pai pai para poder encontrar un poco de paz en tanta locura.
por último hay algo que quisiera agregar.... soy una carnavalera de closet.
xoxo.
el no-tan-grinch del carnaval